miércoles, 17 de junio de 2009

Reseña de José Ramón Gómez Cabez, en Novelpol

http://blognovelpol.blogia.com/2009/061701-camino-de-ida-para-guardar-la-ropa-y-seguir-siendo-el-rey-por-jose-ramon-gomez-c.php

CAMINO DE IDA PARA GUARDAR LA ROPA Y SEGUIR SIENDO EL REY
Por José Ramón Gómez Cabezas

Rara es la novela de Carlos Salem que no obtiene premio alguno. Con Camino de Ida publicado en Salto de página, obtuvo el prestigioso Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón, hace poco por Cracovia sin ti recibió el premio Seseña de novela romántica y apenas unos días atrás con Matar y Guardar la ropa se hizo con el Premio Novelpol en dura pugna con las obras de Willy Uribe y David Torres.

Como ven este hombre toca todos los palos, aunque esta apreciación tenga matices diferenciales en su Argentina natal, lo mismo participa en un libro de relatos como que publica una novela de poemas. Además, amigo de sus amigos defiende a ultranza la novela negra y policial promocionándola siempre que puede desde su faceta periodística en distintos programas de radio. Pero este no es el tema, si su enorme corazón no fuera tal y estuviera empequeñecido por el orgullo y la pretensión, leeríamos también sus novelas por lo que suponen entre otras muchas cosas: una bocanada de aire fresco y novedoso dentro de la literatura negra actual.

Carlos Salem recupera en Pero sigo siendo el rey a una serie de personajes que ya aparecían en sus dos anteriores novelas, por un lado Arregui ese ex de tantas cosas que llega a confundir su camino de ida o más bien de hu-ida y por otro, los inseparables Soldati y Octavio, de reminiscencias cervantinas, tan necesarios como imprescindibles. Todos ellos se ven envueltos en una delirante aventura junto a un inolvidable músico (muy parecido a un paisano mío), la cabra Rosita, el mismo jefe Taibo y el rey, sí sí, el mismísimo rey de España. El pasado policial de Arregui tiene la culpa y cuando Juan Carlos I desaparece de la Zarzuela cerca de Nochebuena y el manido mensaje televisivo multicanal, el ministro vuelve a confiar en su amigo Arregui para encontrarlo, por varias razones, pero sobre todo por que fue él el que lo salvó de un secuestro terrorista aquel fatídico día.

Del pasado no se puede huir, del presente si, por eso los personajes de Salem se embarcan en aventuras que les llevan lejos de sus casas y a la vez cerca de si mismos, quizás sea esta la razón por la que sus historias no se puedan concebir sin el telón de fondo típico de las road movies a la inversa, porque sus personajes siempre vuelven, evocaciones psicoanalíticas o venganza de Gardel, quién sabe.

Y por si todo esto fuera poco, la narrativa hábil, irónica y concisa de este maestro curtido en mil batallas, hará que cuando cierres la ultima página de este Pero sigo siendo el rey te sientas agradecido y deseoso de volver a leer otra novela de Carlos Salem.



PERO SIGO SIENDO EL REY

Carlos Salem

EDITORIAL SALTO DE PAGINA, 2009.

Entrevista de Armando Rodera

Con motivo de la reciente presentación del último libro de Carlos Salem, titulado "Pero sigo siendo el rey", he tenido la oportunidad de charlar tranquilamente con el autor sobre dicha novela, su carrera literaria y otros asuntos de interés. Os dejo a continuación el resultado de tan interesante conversación.

P: En tu obra “Pero sigo siendo el rey”, uno de los protagonistas es Arregui, un detective privado que ya había surgido en anteriores obras. Del mismo modo aparecen en esta trama Soldati y Octavio, secundarios de lujo en esta ocasión pero actores principales en historias recientes. Cuéntanos brevemente los motivos de este juego de caracteres. ¿Con cuál de estos personajes te sientes más identificado? ¿Cuál es el más difícil a la hora de narrar sus desventuras?


R: Creo que no es algo intencionado, pero como, hasta ahora, todas mis novelas transcurren en la actualidad, con algunos años de diferencia, me atrae comprobar lo que el tiempo ha hecho con los personajes. En el caso del detective Arregui, llevaba conmigo más de cinco años, con su historia personal completa y sus derrotas. Sólo necesitaba hallar un caso a su medida para empezar a contarlo. Y decidí utilizarlo como secundario en mi segunda novela, “Matar y guardar la ropa”, porque necesitaba a un policía duro y al mismo tiempo, herido, humano. Ese era Arregui, antes de dejar el cuerpo. Al comenzar “Pero sigo siendo el rey”, tenía claro que él sería el protagonista. En cuanto a Soldati y Octavio Rincón, son los ejes de “Camino de ida”, mi primera novela, y durante estos dos años han sido muchos los lectores, conocidos o que me lo decían por mail o en ferias, que reclamaban su vuelta. No podían protagonizar otra aventura, pero si hacer de secundarios “de lujo” en esta tercera novela.
No sabría decir con cuál me identifico más, cada uno lleva algo de lo que soy, de lo que quisiera ser y de lo que nunca seré. Y sé, por otros compañeros novelistas, que les ocurre algo parecido. Ninguno es más difícil que el que te espeja por completo. Y hasta el momento, he logrado esconderme bien detrás de estos seres de papel.

P: En tu obra aparece otro protagonista que dará mucho que hablar: el rey Juan Carlos I de Borbón. ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a plantearte el incluir a dicho personaje en la historia? Huyendo también de cualquier tipo de escándalo, ¿creísteis que esto podría acarrear algún problema en la edición de la obra?

R: Empecemos por el final: no creo que tengamos problema alguno. Aunque todo el mundo me dice que es lo mejor que podría ocurrirme. Prefiero que mis libros lleguen por el boca a boca entre lectores, o por el oficio de editores de blogs y webs y críticos de prensa escrita. Cuando te compran por un escándalo, nunca sabes si tu libro vende por que gusta o por el escándalo. Y esa es una duda jodida para un escritor. Claro que si te machacas la cabeza con ella junto a una playa del Caribe...
El rey se eligió solo para su papel en la novela, y por varios motivos. El primero fue que ya formaba parte de la historia de Arregui, como se explicó en “Matar y guardar la ropa”. Yo quería un detective viable, que estuviera jodido pero no económicamente, sino en su estado de ánimo. Y cuando inventé a Arregui, le creé ese episodio decisivo en el que salva al rey casi por casualidad, al mismo tiempo en que su vida cambia para siempre. De ese modo, cuando deja la policía para montar su agencia, hay docenas de empresas “pelotas” que lo contratan porque se ha corrido el rumor de que es un protegido del rey. Y eso, a Arregui, le jode cantidad. De modo que, ¿qué mejor forma de iniciar sus aventuras que uniéndolo al hombre que ha influido tanto en su vida, aunque fuera sin querer?
Además, de Juan Carlos I siempre me atrajo esa figura del niño de 10 años, en Estoril, que juega como un niño mientras su familia decide y sella su futuro para siempre... Esto no supone ni un apoyo ni un ataque a la figura real, sino una búsqueda dentro de alguien convertido en personaje...



P: La obra se lee de un tirón, con un gran ritmo que nos absorbe sin dudarlo hasta llegar al último capítulo. Parte de las premisas de una novela negra, pero luego desemboca en una impactante “road-movie” que no deja descansar al lector ni un instante. ¿La trama policíaca es el medio o quizás el fin que buscas para contar la historia que tienes en mente?

R: En el mundo actual, casi toda novela es, por definición, policial al menos en parte.Yo amo el género y creo que eso se nota: hace poco Paco Ignacio Taibo II me decía que Arre gui es un personaje muy muy chandleriano, que es lo que yo buscaba. Ahora bien, creo que los géneros están para jugar con ellos, usar sus elementos para contar lo que quieres, y yo quería contar la historia de un hombre viejo que sale a reclamar su infancia y un hombre que teme envejecer en soledad. En cuanto a lo de “road-movie”, es cierto que tengo una debilidad por ese tipo de tramas, pero es que toda novela es un viaje, o debería serlo, aunque los personajes no se muevan de su propio barrio. “A timba abierta”, por ejemplo, la excelente novela de Oscar Urra, transcurre en un radio que no supera los 200 metros cuadrados, pero es toda una travesía por la vida de los personajes y de la sociedad española...

P: Hablando de esta última novela o también de tu obra en general, nos gustaría saber como te enfrentas a la difícil tarea de desarrollar una historia y sus personajes. ¿Está todo predeterminado, con un guión ya planificado además de tramas y personajes ya esbozados? ¿O quizás las ideas fluyen en tu mente y según vas escribiendo la historia te va atrapando sin remedio, llevándote por derroteros que quizás no pensabas explorar?

R: Yo trabajo según un método suicida que me proporciona muchas alegrías y muchos dolores de cabeza. Tengo una idea, juego con ella, dejo que asomen algunos personajes, situaciones, un eje. Y sigo pensando en ella, hasta que aparecen caracteres, hechos y casi siempre, el final hacia el que conduce todo. Sólo entonces me siento y escribo, por lo general 70 y 80 páginas, lo que sería el primer acto. Y la dejo, para que vaya cociendo sola en mi cabeza, a fuego lento. A veces la dejo por unos meses, a veces por unos años, en los que inicio otras novelas. Y un buen día el caldo está a punto y surgen los detalles que faltaban, esos que no valen si los amasas a partir de tópicos, y es entonces cuando me siento a escribir y la termino. En cuanto a los derroteros, niego esa leyenda sobre personajes que se escriben solos. Creo que los novelistas somos unos cabrones que les van poniendo pruebas y según como las superen, decidimos el rumbo. Aunque siempre sé hacia donde nos llevará la trama y es raro que ataque la escritura definitiva de una novela sin conocer antes cuál será la última frase del libro.

P: Carlos Salem se mueve como pez en el agua en el género negro, pero también cultiva con éxito otros géneros como la poesía o el relato. Recientemente has sido galardonado también con un premio de novela romántica. ¿Cuál es el género que más te gusta, en el que te sientes más cómodo y por qué? ¿Hay alguna razón especial que te lleve a diversificar tanto tu prolífica obra?


R: Creo que el estilo de un escritor está formado por varios registros diferentes en los que siempre se lo puede reconocer. Hay temáticas, ritmos, usos del lenguaje que son nuestras huellas digitales. De modo que cada género sirve como marco para contar la historia que nos apetece contar. “Cracovia sin ti”, por ejemplo, el libro que ganó el premio Seseña de novela romántica y que se editará en enero de 2010, no es un Corín Tellado ni nada que se le parezca, pero como tiene de fondo una historia de amor, pues utilizo algunos elementos, pero sigue siendo una novela mía, con lo bueno y lo malo que eso tenga. En el género negro me siento a gusto porque siempre expones una situación límite, en la que los personajes tienen que tomar decisiones cruciales, y eso siempre ayuda. No creo que diversifique mi obra, más bien la concentro con el fin que explicaba antes: todos son libros míos. Y como llevo casi veinte años escribiendo según el método suicida que comentaba, tengo mucho material en la cocina y me gusta publicarlo para que no se queme... Los relatos son un juego delicioso, la esencia de la narrativa, y si puedes reunir parte de ellos en torno a un eje, como hice en “Yo también puedo escribir una jodida historia de amor”, lo haces y disfrutas con ello y con la reacción de los lectores. En cuanto a la poesía, escribo poemas desde los 10 años, aunque por suerte de esa época no queda nada. Hace unos meses, la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker me ofreció editar “Si dios me pide un bloody mary”, que reúne parte de mis poemas de los dos últimos años, y como el proyecto me gustó y los compañeros de viaje más todavía, así nació el libro y sigue vivo, que es lo que importa.





P: Para terminar nos gustaría conocer de boca del autor alguna anécdota curiosa que haya surgido a la hora de escribir esta novela tan original, ya sea durante su fase inicial de planteamiento, documentación, escritura o promoción de la misma.

R: Hace unos meses, cuando abordamos la edición final y la corrección definitiva del original, una noche soñé que el rey abdicaba en favor de su hijo y me jodía la novela. Y el sueño fue tan real que durante días estuve inquieto y atento a los telediarios, por si ocurría algo parecido. Otra cosa curiosa que ocurrió fue la reacción de mis lectores “de prueba”, amigos vinculados o no a la literatura, a quienes envío siempre el primer original de mis libros antes incluso de mandarlos a mi editorial. Muchos de ellos, republicanos o de izquierdas, me decían que, tras leer la novela, el personaje del rey les resultaba tan simpático que al ver al de carne y hueso en la tele, lo imaginaban en las situaciones que yo había inventado y les caía bien. No fue algo buscado sino que mi Juanito de ficción tiene muchos giros y actitudes fácilmente adjudicables al rey de verdad, a quien he enviado el libro. Espero que llegue a sus manos y que pase un buen rato leyéndolo.

Muchas gracias por todo, Carlos. Un placer haber charlado contigo.


Texto completo de una de las mejores entrevistas que me han hecho, en


http://vivenciasdeunescritornovel.blogspot.com/2009/06/entrevista-carlos-salem.html

viernes, 12 de junio de 2009

Arregui y el rey en el diario "Público"








El rey Juan Carlos, en una disparatada novela negra
Carlos Salem embarca al monarca y a un detective en una road movie a lo largo de España en Pero sigo siendo el rey


JESÚS ROCAMORA - MADRID - 12/06/2009 07:21


Un buen día, el rey Juan Carlos desaparece, dejando tras de sí una misteriosa nota: "Me voy a buscar el niño. Volveré cuando lo encuentre. O no. Feliz Navidad". A falta de un mes para el año nuevo, las autoridades están nerviosas. ¿Y qué pasa si no ha vuelto para grabar su tradicional mensaje? Todo apunta a que es un trabajo para José María Arregui, un ex policía metido a detective chandelriano con dos habilidades: romper narices y cambiar de disfraz, como Mortadelo. "España me necesita", piensa Arregui cuando le encargan encontrar al rey. "España va de culo", concluye.

Este es el punto de partida y los dos protagonistas principales de Pero sigo siendo el rey (Salto de Página), "una novela negra con mucho de road movie y algo de alegoría", dice su autor, el argentino Carlos Salem (Buenos Aires, 1959). Según cuenta, la idea de meter al rey como coprotagonista de su novela tiene mucho que ver con el personaje que durante todos estos años hemos ido creando alrededor del monarca: "Juanito, que es como le llama Arregui, da mucho juego".
Salem lleva veinte años en España y "es un figura que siempre está presente en las conversaciones, para los chistes, para lo serio, para las críticas. En su día investigué a los personajes de aquí y me impactó la imagen de ese niño de 10 años que, en 1948, cuando está en Estoril, su familia decide entregarlo a Franco. Es decir: con 10 años, tu familia decide tu futuro. Para siempre".

A esto se suma un conocimiento "a dos metros de distancia" de Juan Carlos que Salem tiene de sus años como periodista, en los que "me llamó la atención ese carácter de niño grande, sus detalles con los fotógrafos, con la que se escapa para hablar, contar chistes, echar unas risas. A partir de ahí, me inventé un personaje". Nada raro en quien ya metió en su primera novela, Camino de ida (2007), a Carlos Gardel, que resulta que quiere matar a Julio Iglesias "por cantar los tangos como los canta".

Aquel famoso El Jueves
A pesar de que ha jugado desde el lanzamiento del libro con las consecuencias de tocar a un intocable como el rey (ahí está el prólogo del libro, firmado en 2048, después de que el autor fuera borrado del mapa por "fuerzas oscuras"), Salem no considera que la osadía tenga mayores consecuencias, como la famosa portada de El Jueves. "Creo que no hay una toma de postura con respecto a la Casa Real seria, ni de los que están a favor ni de los que están en contra. Ya no hay ese miedo que había cuando llegué en el 88, con el golpe de Tejero reciente", afirma.

Hablando de Tejero y España, el país que pinta Salem en Pero sigo siendo el rey es, en parte, el actual, con referencias de lo más cotidianas, pero en parte también "esa España que existe a 200 metros de cualquier autovía, frenada en el tiempo, en muchos aspectos tardo-franquista".

Salem se mueve bien en todas las distancias: en esta feria del libro también está presente con un volumen de relatos, Yo también puedo escribir una jodida historia de amor (Ediciones Escalera) y otro de poesía, Si dios me pide un bloody mary (Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker). Pero para los que han quedado prendados de la novela, avisa de que el detective Arregui volverá en el futuro, "aunque no necesariamente en compañía del rey". Vaya, con lo buena pareja que hacían.




Foto: Carlos Salem, ayer en el Retiro después de una sesión de firmas con los lectores. - GABRIEL PECOT
(Reseña en el original en:)
http://www.publico.es/culturas/231796/rey/juan/carlos/disparatada/novela/negra

Más sobre la Semana Negra





http://abandonadtodaesperanza.blogspot.com/2009/06/semana-negra-de-gijon-28-autores-mas.html

Hace justo una semana que anunciábamos los primeros 21 autores invitados a la Semana Negra de Gijón de este año. Hoy podemos añadir 28 nombres más, que completan casi un primer medio centenar de celebridades confirmadas para el macrofestival cultural más importante de nuestro país:



Juan Miguel Aguilera. Novelista español de ciencia ficción, casi un clásico a pesar de su juventud. Triunfó con libros como Mundos en la eternidad o Mundos y demonios para pasar luego a la novela histórica y llegar ahora a Gijón con su recién nacida obra La Red de Indra.



Juan Ramón Biedma. El Mister Hyde de la nueva narrativa hispana. Ha matado más curas, monaguillos, burócratas y espectadores inocentes en sus novelas, que todo el resto de los escritores españoles juntos. Su literatura es un género en sí misma, si no véase El manuscrito de dios y El imán y la brújula.

Marco Antonio Campos. Poeta, ensayista y narrador mexicano, recientemente galardonado en España con los premios Machado y Casa América de poesía. Entre sus novelas, Hemos perdido el reino y En recuerdo de Nezahualcóyotl. Entre sus muchas autodefiniciones: "Soy el hijo pródigo que regresó a casa demasiadas veces".

Óscar Urra. Uno de los descubrimientos de 2008 en España. Su primera obra, A timba abierta, fue alcanzando lectores gracias al boca oreja, hasta llegar a ser este año finalista del Memorial Silverio Cañada.



Raúl Argemí. Narrador argentino que ha hecho de su pasado un tremendo y maravilloso arsenal de historias y que en tan sólo siete años ha ganado media docena de premios literarios en España y ha renovado un género mestizo donde se cruzan la novela social, la novela política, la novela de aventuras y la novela negra.

Marta Cano. Una de las más talentosas grafistas españolas. Ilustradora, autora de libros infantiles. Sus aportaciones en formato de historietas breves a los libros Pepsi-Semana Negra son excelentes.

Gisbert Haefs. Novelista alemán, renovador de la novela histórica en Europa con la publicación de Aníbal, a la que han seguido obras fundamentales como los dos tomos sobre Alejandro, La amante de Pilatos y La espada de Cartago. Es así mismo autor de varias novelas policiacas y traductor de Borges al alemán.

Elia Barceló. La narradora española más versátil y lúcida de la literatura fantástica. Una pluma afilada repleta de ternura. Pruebas abundantes en libros como El mundo de Jarek, Corazón de tango, Consecuencias naturales y Futuros peligrosos.





Fernando Marías. Ganador del premio Nadal con El niño de los coroneles. Autor de novelas imprescindibles como Esta noche moriré, Invasor o La luz prodigiosa. Sabe más que nadie de cine negro y de westerns, o eso cree él.

Alfonso Mateo Sagasta. Uno de los personajes de la nueva novela histórica en España. Dos veces ganador del premio Espartaco con Ladrones de tinta y El Gabinete de las maravillas. Acaba de dar un giro a su carrera con Las caras del tigre.

Ricardo Menéndez Salmón. Autor asturiano de novelas como La ofensa, Derrumbe y El corrector, que han tenido un sorprendente y merecido impacto entre crítica y lectores en muy pocos años.

Carles Quílez. Sobradamente conocido por el público por su labor como periodista de sucesos, ha publicado varias novelas con el escritor Andreu Martín y otras en solitario, además de numerosos ensayos sobre tema criminal. Acaba de ser galardonado con el premio Crims de tinta.

Luis García. Posiblemente el dibujante de cómics de trazo más realista, y uno de los máximos exponentes de la generación de oro de este arte. Su obra ha evolucionado hacia una síntesis entre historieta y pintura, conservando lo mejor de ambos géneros.

David Torres. Este escritor español sorprendió gratamente con su anterior obra, El gran silencio, y ha conseguido que valiera la pena esperar cinco años para leer su Niños de tiza, una férrea novela policiaca ambientada en el Madrid periférico del sueño preolímpico, con la que ha llegado a la final del premio Hammett.




Carlos Salem. Autor argentino transplantado a España, novelista, poeta y showman integral. Cuenta sus novelas por premios ganados. Toca con maestría casi todos los géneros, con una mirada muy personal que mezcla la ternura, la acidez, el surrealismo y, siempre, una imaginación desbocada.

Enrique Sánchez Abulí. Autor español de algunos de los cuentos más negros e impactantes que se puedan imaginar, es más conocido por su obra como traductor y guionista de historietas, y como creador del mítico personaje Torpedo.




Luis García Montero. Uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, con una amplia obra en la que no faltan nunca elementos históricos, biográficos y, sobre todo, sociales. Su obra más reciente es en prosa: Mañana no será lo que Dios quiera, un retrato del poeta Ángel González y de su época.

Nacho Guirado. Joven narrador asturiano con una muy interesante trayectoria dentro de la novela negra, que ha dado un giro a su obra con La lista de los catorce, basada en una historia real sobre la memoria familiar y la memoria histórica, ambientada en los años posteriores a la Guerra Civil.

Carlos Fortea. Ensayista, teórico y traductor del alemán, se adentra ahora en la ficción para lectores jóvenes con Impresión bajo sospecha, una novela histórico-policiaca ambientada en el Madrid del Siglo XVIII que bajo ningún concepto se puede considerar simple "lectura para niños".

Luis G. Jambrina. Ensayista español que ha irrumpido exitosamente en el mundo de la ficción con El manuscrito de piedra, thriller histórico que tiene como protagonista a Fernando de Rojas y que ya le ha valido el premio de novela histórica Ciudad de Zaragoza.




Félix Grande. Considerado uno de los grandes de la poesía española actual, ganó en 1978 el Premio Nacional de Poesía y en 2004 el Premio Nacional de las Letras Españolas. Sus orígenes como guitarrista flamenco han tenido continuidad en buena parte de su obra.

Empar Fernández y Pablo Bonell. Pareja literaria que ha surgido en los últimos años en España con novelas policiacas situadas en los barrios bajos de Barcelona como Las cosas de la muerte, Mala sangre y Un mal día para morir.

Fernando J. López del Oso, joven autor español que recientemente ha ganado el VI premio Minotauro con la novela El templo de la luna, en la que aúna géneros como la ciencia ficción, la aventura y el policial.

Bruno Arpaia. Novelista italiano, colaborador entusiasta de la Semana Negra. Narrador que se mueve en una zona limítrofe donde confluyen la novela histórica, la novela negra y la memoria de su generación. Ha publicado en España Tiempo perdido y La última frontera.



Mercedes Castro. Novelista española, revelación de la pasada Semana Negra de Gijón con su novela policiaca Y punto.

Rodolfo Martínez. Autor asturiano, uno de los pilares de la ciencia ficción y la fantasía en España. Ha tocado todos los palos dentro de su campo, con novelas que van desde lo más ortodoxo al pastiche transgenérico más delirante.





León Arsenal. Novelista español cuya obra se encuentra a caballo entre la fantasía, la novela histórica y el mejor thriller. Su novela La boca del Nilo ganó el premio de novela histórica Ciudad de Zaragoza y el premio Espartaco de la Semana Negra.


[Fotografías: Juan Ramón Biedma, Raúl Argemí, Fernando Marías, Carlos Salem, Luis García Montero, Félix Grande, León Arsenal.]
Publicado por Fran J. Ortiz