lunes, 24 de mayo de 2010

Reseña en el blog de Paco Gómez Escribano


(...) Con Cracovia sin ti, Carlos Salem gana el Premio Seseña de Novela Romántica 2010. La novela sigue sin paliativos la dinámica narrativa de las anteriores novelas del autor. Hay críticos que tildan el estilo de Carlos de inclasificable, y yo estoy de acuerdo. No obstante, si tuviera que definirme diría que su narrativa cabalga entre el surrealismo y el humor, mezclando ambos conceptos con acertado tino. La novela es una historia de amor entre Daniel y Daniela, dos personas que se conocen en el trabajo, que acaban viviendo en el mismo bloque de pisos y que, para mantener en tensión al lector, nunca se enrollan a pesar de estar enamorados. Mantienen vidas independientes e incluso sus propias aventuras sexuales y lo saben, porque incluso se lo cuentan. Cenan una vez a la semana juntos y en todos esos encuentros parece que por fin van a dar rienda suelta a sus sentimientos, pero ella acaba corriendo en bragas y se encierra en el servicio y él toca en la puerta para darle un paquete de tabaco.
La narración avanza vertiginosamente, se para y vuelve a arrancar con más velocidad, recordando por momentos al estilo de escritura de Montero González, que Pérez-Reverte bautizó como “escritura a navajazos”, pero yendo y viniendo entre el surrealismo y el humor.

Por tanto, he de decir que Cracovia sin ti es altamente recomendable, tanto para los nuevos lectores como para los que, incorregiblemente, somos ya lectores habituales de este hombre cuyo estilo es difícil de ver en otros escritores.



http://blogdelordbyron.blogspot.com/2010/05/cracovia-sin-ti-de-carlos-salem.html

martes, 11 de mayo de 2010

Un lujo de entrevista de Pepa Díaz




El pirata de los versos canallas

Humor, poesía y novela negra con toques groseramente lúcidos y canallas. Así es como cuenta sus historias todo un descubrimiento literario: el escritor argentino Carlos Salem.

En los últimos tres años ha publicado ya cuatro novelas, tres de ellas van por la segunda edición, hacia la tercera: Camino de ida, Matar y guardar la ropa, y Pero sigo siendo el rey. Además, los dos libros de relatos de cerveza-ficción: Yo lloré con Terminator II y Yo también puedo escribir una jodida historia de amor. Y dos de una trilogía de poemas, el último Orgía de andar por casa y el anterior Si Dios me pide un Bloody Mary.

Aunque reciente, la trayectoria de la obra del periodista y escritor Carlos Salem no le ha dejado tregua. Ha recibido varios premios en España, entre ellos, a la mejor novela de La Semana Negra de Gijón 2008 y en Francia (por Aller Simple). Sus tres primeras novelas, aparte de al francés, están siendo traducidas al alemán. Su último libro, Crakovia sin tí, Premio Seseña de novela romántica 2009, se acaba de publicar y ya está en las librerías. Parece que ese niño, que quería ser escritor con diez años, ya ha crecido y está camino de consolidarse como un auténtico maestro de ideas y nuevas formas narrativas, aún por descubrir.



P.D.- ¿Cual fue la causa por la que quiso ser a escritor desde tan pequeño?
C.S.- ¿La causa? Ligar, (risas)... Es broma. El mayor peligro que tiene un escritor es tomarse demasiado en serio a sí mismo. Recuerdo que ya cuando llegué a España, hace veintiún años, vine con la idea de dedicarme a escribir en la lengua nativa de mi abuelo, en la que yo había leído a los clásicos y a todos los escritores que me gustaban... Y eché de menos que en la tierra de Jardiel Poncela, un gran irónico, no hubiera más humor. Si de mí depende no voy a parar hasta tener un libro en chino, y ver a un chino leyéndolo y riéndose; entonces comprobaré que las historias que escribo le gustan a alguien que tiene otras maneras de entender el mundo.

P.D.- ¿Por qué le da ese papel al humor y a la ironía?
C.S.- Porque nos reímos muy poco de nosotros mismos. El humor siempre es un acto de inteligencia, porque es un acto de intertextualidad. Es decir, que el primer cavernícola que vio al otro tropezar en una baba de mamut y se meó de risa, inventó el humor; porque cada vez que alguno se tambaleaba, todo el mundo se acordaba de aquel que pisó la baba de mamut.

PD.- ¿Prefiere el género negro en sus novelas?
C.S.- Sí, es el mejor género para pintar la sociedad. Se investiga abriendo cualquier periódico. La novela negra siempre se basa en una sociedad entre pervertida y perversa, con valores totalmente perdidos, y en la que sólo unos poquitos individuos se atreven a meterle el dedo en la nariz al sistema.

P.D.- En Pero sigo siendo el Rey el protagonista es el Rey D. Juan Carlos. ¿Cómo se lo tomó Su Majestad?
C.S.- Muy bien, el Rey tiene la novela. Se la dediqué, la enviamos y se la hicimos llegar.

PD.- ¿Y hubo respuesta?
C.S.- Sí, la Casa Real me mandó una carta agradeciéndome el libro y la dedicatoria, muy especialmente de parte del Rey. Del contenido no sé nada, porque ellos de eso no pueden hablar.

PD.- ¿Cómo se le ocurrió la idea de escoger al Rey D. Juan Carlos para protagonizar `una de detectives?
C.S.- Elegí al Rey porque cuando llegué aquí, como periodista, estudié la vida de todos los personajes relevantes españoles, incluso la de Franco; y me llamó mucho la atención, más allá de las consideraciones políticas de la institución monárquica, que en 1948, un niño, con diez años, su familia decide cederlo, como quien cede un coche o un corta césped, a Franco. Entonces, ese niño, en algún momento, dejó de ser niño. Por eso, tal vez, en mi novela el personaje es como un niño permanente. Toda persona de mucha edad o vuelve a ser un niño, o se vuelve un amargado. Y el Rey la cara que muestra; que yo aprecié, hace años, cuando era corresponsal de la Casa Real, de un diario de interior de otra provincia, siempre le veía ese aspecto aniñado de contar chistes y de pasárselo bien. Esto lo convierto en personaje y lo meto en una trama.

PD.- ¿Y con qué mezcla esos ingredientes?
C.S.- La novela empieza con el Rey un mes antes del mensaje de navidad, que decide desaparecer y tan sólo deja una nota diciendo: “Me voy a recuperar al niño que llevo dentro”. Pero... ¿qué pasa si el Rey no da el mensaje de navidad? Oficialmente está con gripe. La Casa Real trata de encontrarlo, pero no aparece y contratan a un detective de confianza para que lo busque.
Este detective, está en su plenitud de cabeza, mente y cuerpo, pero es un viejo prematuro en sus emociones. Y ahí está el contraste con una persona ya mayor, pero casi niño, que se divierte como si la vida fuera una aventura.

PD.-Su última novela publicada recientemente es Cracovia sin ti...
C.S.- Sí, acaba de salir. Ganó un premio internacional de novela romántica el año pasado. Para mi sorpresa al jurado le encantó. Es una comedia urbana contada por un gato, la mayoría del tiempo, y yo le llamo “una comedia romántica, pero con bello púbico”.

PD.- Y la primera, Camino de Ida, en francés Aller Simple, va por la segunda edición en España y Francia, ¿Cómo es posible en tan poco tiempo?
C.S.- Se publicó en Francia, cuando ganó el premio en la Semana Negra de Gijón. Entonces lo compró una editorial independiente francesa. Funciona muy bien allí. Otra editorial grande lo acaba de comprar también para edición de bolsillo, y las otras dos novelas, para sacarlas en rústica, este año y el que viene.
Ésta es una historia donde hay un argentino vendiendo helados en el desierto, un tío que dice que es Carlos Gardel y quiere volver para matar a Julio Iglesias, por cantar sus tangos... Toda esa ensalada, ese delirio, en Francia les ha encantado. Aquí está gustando, y en Alemania puede que salga pronto.

P.D.- ¿En Alemania prefieren Matar y Guardar la ropa?

C.S.- Si, bueno, allí una editorial, también grande compró esta segunda novela y ya se va moviendo, saldrá pronto. Por lo general una novela tiene una vida muy corta, y yo estoy teniendo mucha suerte, porque mis tres primeras novelas van por su cuenta y aún siguen vivas.

domingo, 2 de mayo de 2010

En EL CULTURAL de EL MUNDO

¿Qué contienen los libros de este “boludo envenenado” de Bukovski, Soriano, Chandler… y otras cosas, para que el “territorio” por ellos creado lo frecuenten lectores de muy distinta condición encantados del disfrute? ¿Cómo explicar que lo publicado desde 2007 (dos volúmenes de relatos -Yo también puedo escribir una jodida historia de amor, y el último, Yo lloré con Terminator 2-, y tres reconocidas novelas -Camino de ida, Matar y guardar la ropa y Pero sigo siendo el rey), le sitúe en un lugar relevante entre los que manejan con habilidad intrigas inusuales, y prometedor dentro del panorama de la narrativa actual? Le avala, desde luego, una intuición narrativa entreverada de ingenio, humor y desamparo; y se ampara en una pericia incuestionable para idear historias que se citan entre ellas, dando cobijo a tipos que deambulan de una a otra desde una opción estética que apela a la verosimilitud y, en virtud de ella, los llena de pliegues y matices sincopados, sin renunciar a ofrecerlos con profundidad.

Yo lloré con Terminator 2, (subtitulado Relatos de cerveza-ficción) sugiere que lo que ofrece contiene virtudes ya probadas, como así es. De hecho los 14 relatos, siendo una sabrosa muestra de su ideario creativo, no aportan grandes sorpresas, pero se disfrutan en sí mismos. El prólogo que los encabeza explicita su opción estética y reitera con ocurrentes principios su baza literaria. Baza que insiste en reivindicar el disfrute del goce de narrar, ante todo “porque sí”, y que atiende con sensibilidad y buen tino a lo que está a su alcance. Aunque se le puede reprochar que el acento creativo incide en los argumentos más que en explorar la construcción novelesca, o en experimentar con otros registros (como en “El petiso argentino”, donde da cuenta del horror nazi con acento argentino ¡De los mejores!)

Aun así sobran razones para recomendarlos. Los 14 funcionan con absoluta autonomía, sin renunciar a cierta contigüidad de sentido. La idea es sacar a escena el “bar”, su zona más explorada, para urdir, desde él, situaciones no previstas. Ése es el lugar de encuentro de los habituales: están “Lola”, “Hardly”, “Rai”, “Toni”, los “majaras” de turno, los policías “Perro” y “Gato”, que llegan con historias de la calle (“Treinta y tres orejas como alas de mariposa” y “El albañil cósmico”) y se las confían a “Poe”, el narrador de gran parte de los relatos. La excusa permite al autor exhibir su manejo del suspense y de la intensidad en cada trama. En ese arte se reafirma. ¡Es bueno este boludo de Salem! Razón de peso para seguir exigiéndole más.

Pilar CASTRO





jueves, 29 de abril de 2010

de lobos, caperucitas y...



Ya está comenzando a distribuirse el número 3 de OTRO TIPO, una revista-libro-objeto más que singular que se consigue en aeropuertos, VIPS y museos. Este número dedica su contenido a un asunto peludo: hombres-lobos, lobos feroces, caperucitas aún más peligrosas.
Ya tengo ganas de verlo, ya, porque incluye un cuento inédito mío, negro y algo delirante, titulado "¿Quién mató al lobo feroz?", ilustrado nada menos que por el gran arrugado DABIZ DEL REINO. Los protagonistas, dos escritores conocidos y delincuente célebres: JERONIMO TRISTANTE (el lobo asesinado) y PEDRO DE PAZ (por una vez y sin que sirva de precedente, haciendo de policía y no huyendo de ella).
Y por si esto fuera poco -y no lo es- el número incluye un relato de mi admirada y admirable Déborah Vukušić.
¿Dónde coño hay un VPIS cerca?

Negro y en Salamanca




Martes y miércoles pasé por el VI CONGRESO DE NOVELA Y CINE NEGRO DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA. Sólo puedo elogiar el trabajo del equipo que encabezan Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero. Organización perfecta pero no estirada, ponencias interesantes que ayudan a difundir el género y sus valores, y un buen ambiente qie consolida la cita slamantina de año en año.

Aún no habñia tomado el tren de regreso y ya ahbían colgado un resumen de mi conferencia. Eso se llama eficacia y cariño por lo que se hace. Gracias.

(El título alude a la última frase de DIAS DE COMBATE, la excelente novela con que OACO IGNACIUO TAIBO II presentó a su detective Belascoarán, el más chandleriano a ese lado del charco)


Carlos Salem: ¡Cuánta soledad, carajo!



¿Alguien pensaba que la figura del detective había pasado a la historia? Aquí esta Carlos Salem para demostrar que no, que sigue vivo y dando guerra. Basta leer algunas de sus novelas o escucharle contar historias para entenderlo, pero si además viene hasta el congreso con una conferencia titulada “La necesidad del detective” todo queda mucho más claro. Salem ha hablado de Marlowe y de sus mil herederos, personajes que buscan la verdad como medio para hacer su pequeña justicia, cuyo enemigo es el sistema en sí mismo, que sobreviven con su dignidad a cuestas y que al final de cada novela, aunque no lo digan, acaban pensando siempre lo mismo, la frase que encabeza esta entrada.
Su repaso por la genealogía del detective privado tal y como lo acuñó Raymond Chandler ha sido esclarecedora, con la comparación con otros personajes heroicos de la cultura popular como el vaquero o el superhéroe y también con otros detectives de corte analítico o que utilizan la violencia como un fin en sí misma.
Alejándose de coartadas de corte culturalista como la crítica social o el realismo, Salem hace bandera de una novela negra basada en los personajes. Bandera pirata.

“Necesitamos ese personaje porque en realidad nunca pudo existir, y por eso pervive bajo sus distintos ropajes. Hece aquello que a todos nos gustaría hacer pero no nos atrevemos”, afirma. Salem argumenta que su esencia no ha cambiado en los setenta años que van desde su creación hasta hoy, esa idea del hombre solitario y justiciero, romántico, un perdedor que ejerce de conciencia de la masa. Profundo conocedor de la obra de Chandler e incluso de los más pequeños detalles de su vida personal, encuentra en Marlowe la definición exacta de ese arquetipo que se mueve entre los bastidores del sistema, arregla lo que puede y nunca pierde su fe en la condición humana.
Tras el vaquero, un personaje más cinematográfico, el detective convivió con sus “competidores con leotardos”, la etapa dorada de los superhéroes, gente mucho menos humana -con la excepción de un Batman que sin embargo no comparte otros rasgos con el investigador- y que tampoco ha tenido un desarrollo literario posterior más allá de las páginas del cómic.
Salem compara a los demás detectives con su personaje favorito: mientras Sherlock Holmes es analítico y se enfrenta a un enemigo generalmente inadaptado, Marlowe es impulsivo, no tiene que disfrazarse para descender a los bajos fondos porque forma parte de ellos y sus principales argumentos son la astucia y la comprensión de la naturaleza humana.
“Holmes era consultado por la policía y Marlowe golpeado por ella. Seguro que conocéis la diferencia”, ha dicho Salem.
Tampoco comparte rasgos con el tipo de investigador como Mike Hammer, al que definió como un tipo satisfecho con el poder que otorga el manejo de la violencia, un justiciero fachoso y movido por la venganza.
Salem ha definido su postura sobre dos valores que se atribuyen comunmente a la novela negra: su capacidad para la crítica social y el realismo que se enciarra en cada narración. Reconociendo su valor, el escritor asegura que una novela es una novela, y una novela negra tiene que ser primero una buena novela, ficticia aunque se acerque a la realidad. “Pero eso no es lo único. Se toma normalmente como coartada para que dejen entrar al género en el apartado de la gran literatura y eso no me gusta. Es como ir pidiendo perdón. La novela negra es una novela de personajes, el realismo no es obligatorio”.
Ante la habitual disculpa de que un detective en un contexto como en el español sólo podría investigar asuntos de cuernos y de espionaje industrial, Salem argumenta que tampoco en Estados Unidos podía investigar crímenes, y sin embargo nació el personaje porque era necesario. “El detective real era el tipo de Pinkerton, una agencia de seguridad privada que sobre todo se dedicaba a reventar huelgas y apalear sindicalistas”.
Sobre los detectives modernos, Salem destaca a Belascoarán (creado por Paco Ignacio Taibo II) y el Carvalho de Vázquez Montalbán, gente que “ve gigantes y sabe que son gigantes, pero prefiere pensar que son molinos de viento para poder arremeter contra ellos”.
Taibo definió a Belascoarán como “detective independiente”, un matiz que lo aleja de cualquier interés que no sea el de su propia supervivencia y el de hacer su pequeña justicia. “La búsqueda de la verdad tampoco es un fin en sí mismo. El detective la necesita para poder hacer lo que cree justo. Hace lo que tiene que hacer aunque sabe que no tiene posibilidad de ganar”.
Wallander, Jaritos, Adamsberg y Montalbano son otros de esos caracteres que han mantenido la esencia clásica. También manifiesta su predilección por los matones con corazón (como el Toni Romano de Juan Madrid) o los periodistas. Todo un alegato a favor de la esencia de la novela negra y de sus más últimas manifestaciones.


http://www.congresonegro.com/carlos-salem-%C2%A1cuanta-soledad-carajo/