jueves, 5 de mayo de 2011

Matar y guardar la ropa: Los escritores Isaac Rosa, Juan Bonilla y Carlos S...

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Los escritores Isaac Rosa, Juan Bonilla y Carlos Salem elegidos como finalistas del Premio Mandarache 2012

http://www.premiomandarache.es/info/escritores_isaac_rosa_juan_bonilla_y_carlos_salem_elegidos_como_finalistas_premio_mandarache_20


Begoña de Oro, Marisol Ortiz de Zárate y Fernando Morillo completan la tríada de finalistas del Premio Hache de Literatura Juvenil
El Proyecto Mandarache/Hache de fomento de la lectura entre jóvenes se enorgullece de presentar las obras y escritores finalistas de su próxima edición, la séptima, que tendrá lugar durante el curso escolar 2011-2012.
Los finalistas de cada edición son seleccionados por el Grupo Promotor del proyecto, formado por profesores de secundaria, libreros, bibliotecarios, animadores y técnicos de Juventud.
Las obras seleccionadas componen dos tríadas equilibradas con libros distintos entre sí que cubran las expectativas de distintos tipos de lectores y que integre a su vez a autores consagrados con otros más emergentes que, en ocasiones, quedan fuera de los circuitos del mercado y las grandes promociones editoriales. De esta manera el Premio Mandarache, otorgado por cientos de jóvenes entre 15 y 30 años, cuenta con: El país del miedo (Seix Barral, 2008; Booket, 2009) de Isaac Rosa, escritor y columnista de el diario Público; Pero sigo siendo el rey (Salto de Página, 2009), una novela policíaca y de humor mordaz del escritor Carlos Salem; y finalmente el libro de relatos Tanta gente sola (Seix Barral, 2009; Booket, 2011) del reconocido narrador y poeta Juan Bonilla.
Por otra parte, el Premio Hache de Literatura Juvenil contará con: Pomelo y limón (SM, 2011) de la escritora y editora Begoña de Oro, y viene avalada por el último Premio Gran Angular; La canción de Shao Li (Editorial Bambú, 2009) de la escritora infantil y juvenil Marisol Ortiz de Zárate; y, cerrando el trío de finalistas, La canción de Shao Li (Ibaizabal, 2008; Edelvives, 2010) del joven escritor vasco Fernando Morillo, considerado uno de los autores emergentes que están renovando la literatura vasca.
Los seis escritores visitarán Cartagena a lo largo del próximo curso escolar para presentar sus obras y encontrarse con cientos de lectores jóvenes y adolescentes que cada año conforman el popular jurado de estos democráticos premios literarios y que durante el mes de abril de 2012 votarán su favorito entre los seleccionados.

martes, 15 de marzo de 2011

Crítica de" Matar y guardar la ropa", en Timp Pierdut

http://vicenterosenstock.blogspot.com/2011/03/critica-de-matar-y-guardar-la-ropa-de.html

Los espejos del ascensor nos rpeiten, creando a partir de los cuatro pasajeros una multitud de clones. Es un ascensor moderno, como el edificio, y hace un momento, cunado suvíamos el hombre del traje azul y yo, en la planta número catorce, se me antojó un truco de feria, un truco cruel, porque en lugar de deformarnos, la óptima calidad óptica de los espejos nos mostraba con precisión. Y eso duele.


~Carlos Salem, Primer párrafo de Matar y guardar la ropa.




Hay novelas que se saborean, casi página por página. Manchan el paladar y lo impregnan de cada una de sus frases. Como el buen jamón, o el vino, como más se disfrutan es recordándolas, En esas obras, leer no es más que un paréntesis de sentir, un paro en la reflexión.

Pero no. No es este el caso de Matar y guardar la ropa, segunda novela del escritor argentino (Afincado en Madrid) Carlos Salem. Matar y guardar la boca no se paladea: se devora. Frase por frase, capítulo por capítulo: una vez la pruebas no puedes sino seguir. Como el eslogan de aquellas patatas insulsas. Ya no hay stop.

No sabría decir qué tipo de novela me gusta más. Son estilos distintos, supongo. También están las novelas que ni se degustan ni se engullen, novelas que se escupen casi al instante de probarlas.

Pero ésa es otra historia. A Salem se le devora con gusto. La novela negra, bien escrita, es lo que tiene. Se lee rápido, para que no se enfríe. Abandonar un libro de este género a la mitad para continuar uno, dos meses después es casi un acto delictivo. Sus indicaciones son similares a las del yogur líquido: Agitar antes de usar, consumir preferentemente en un plazo no superior a una semana.

El problema de la novela negra es que repetirse es muy sencillo. Son cientos (Por no decir miles) los ejemplares casi clónicos que pueblan las estanterías y que solo se distinguen por el color de la portada y un par de ingredientes distintos. Aquí, un agente de seguros. Esta otra la protagoniza el asesino. Por eso Salem se agradece, por conseguir, a base de los clásicos ingredientes, un libro original.

Y eso, ya entrado el siglo XXI, no es de perogrullo. Porque sobran historias ambientadas en las oscuras calles de la gran ciudad (Véase Nueva York, Londres o incluso Madrid), por eso Salem se agradece.

Porque un camping (Nudista, nada menos) de Murcia puede ser igual de válido para un crimen que las callejuelas del Bronx, por eso Salem se agradece.

Porque fulano de tal Juanito Pérez Pérez es un nombre tan digno como James Bond, por eso Salem se agradece. Por evitar a los personajes sin pasado ni futuro, por su habilidad para mantener el suspense (Que atrapa desde el principio) y al mismo tiempo sacarte una sonrisa, por evitar las trampas que insultan al lector.

Por eso Salem se agradece.

En definitiva, una lectura entretenida y agradable, fácil de leer pero no por ello simplona. La técnica de Salem es, en una palabra (Generalista, pero acertada), envidiable.

Y si no me creéis, ya sabéis: echadle un ojo y juzgad vosotros mismos.


Susurrado por Vicente Rosenstock a las 16:18